Un recorrido por la Semana Santa en la Biblia, desde la entrada a Jerusalén hasta la mañana de la resurrección.
La historia de la Pascua
La Pascua es la fiesta central del cristianismo, y sus textos bíblicos son anteriores a las tradiciones que hoy la rodean. Volver a ellos ayuda a distinguir lo que dice la Escritura de lo que se ha añadido con los siglos. Los Evangelios cuentan los mismos hechos desde ángulos distintos, y comparar a Mateo, Marcos, Lucas y Juan enriquece la lectura.
Los cuatro Evangelios dedican gran parte de su extensión a la última semana de Jesús: la entrada a Jerusalén, la cena con sus discípulos, la oración en Getsemaní, el juicio, la crucifixión y el sepulcro vacío. Leídos en orden, estos pasajes permiten seguir el relato paso a paso, sin saltar directamente al final.
Profecía y cumplimiento
Muchos textos de esta página provienen del Antiguo Testamento. Isaías 53, el Salmo 22 y Zacarías 9:9 fueron escritos siglos antes, y los autores del Nuevo Testamento los citan para explicar lo ocurrido. Conviene leerlos en su contexto original y notar cómo los primeros cristianos los entendieron.
- Domingo de Ramos: Mateo 21:8-9 y Juan 12:12-13.
- Viernes Santo: Lucas 23:34 y Juan 19:30.
- Domingo de Resurrección: Mateo 28:5-6 y Lucas 24:5-7.
Para tu reflexión
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Versículos de esta colección
- Zacarías 9:9 – Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalem: he aquí, tu rey vendrá á ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, así sobre un pollino hijo de asna.
Zacarías describe a un rey que llega humilde sobre un asno; los Evangelios relacionan esta profecía con la entrada de Jesús en Jerusalén. - Mateo 21:8-9 – Y la compañía, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino: y otros cortaban ramos de los árboles, y los tendían por el camino. Y las gentes que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
La multitud tiende mantos y ramas en el camino y aclama a Jesús con palabras del Salmo 118, escena recordada como Domingo de Ramos. - Juan 12:12-13 – El siguiente día, mucha gente que había venido á la fiesta, como oyeron que Jesús venía á Jerusalem, Tomaron ramos de palmas, y salieron á recibirle, y clamaban: ¡Hosanna, Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!
Juan cuenta que una gran multitud llegada para la Pascua tomó ramas de palmera y salió a recibir a Jesús como rey de Israel. - Juan 12:24 – De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.
Días antes de morir, Jesús usa la imagen del grano de trigo sembrado para explicar por qué su muerte dará mucho fruto. - Juan 13:34-35 – Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
En el aposento alto, Jesús da a sus amigos un mandamiento nuevo: amarse como él los amó, señal que los identificará como discípulos. - Mateo 26:26-28 – Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dió á sus discípulos, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo. Y tomando el vaso, y hechas gracias, les dió, diciendo: Bebed de él todos; Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados.
En la cena de Pascua, Jesús parte el pan y comparte la copa, vinculándolos con su cuerpo y su sangre dados para perdón de pecados. - Juan 14:1-3 – No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, á preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
La noche previa a su arresto, Jesús consuela a discípulos angustiados con la promesa de un lugar preparado y de su regreso. - Mateo 26:36-39 – Entonces llegó Jesús con ellos á la aldea que se llama Gethsemaní, y dice á sus discípulos: Sentaos aquí, hasta que vaya allí y ore. Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse y á angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.
En Getsemaní, Jesús, profundamente angustiado, pide al Padre que pase la copa del sufrimiento, pero se somete a su voluntad. - Lucas 22:41-44 – Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y le apareció un ángel del cielo confortándole. Y estando en agonía, oraba más intensamente: y fué su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
Lucas registra a Jesús orando con agonía en el monte de los Olivos, fortalecido por un ángel, con un sudor como gotas de sangre. - Mateo 26:47-50 – Y hablando aún él, he aquí Judas, uno de los doce, vino, y con él mucha gente con espadas y con palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo. Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle. Y luego que llegó á Jesús, dijo: Salve, Maestro. Y le besó. Y Jesús le dijo: Amigo, ¿á qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano á Jesús, y le prendieron.
Judas llega con una turba armada y entrega a Jesús con un beso; Jesús lo llama amigo y no opone resistencia al arresto. - Juan 18:36 – Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado á los Judíos: ahora, pues, mi reino no es de aquí.
Ante Pilato, Jesús explica que su reino no es de este mundo y que no avanza por la fuerza de las armas. - Lucas 22:61-62 – Entonces, vuelto el Señor, miró á Pedro: y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y saliendo fuera Pedro, lloró amargamente.
Tras la tercera negación de Pedro, Jesús se vuelve y lo mira; Pedro recuerda la advertencia y sale llorando amargamente. - Isaías 53:3-5 – Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fué menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.
Isaías describe a un siervo menospreciado y traspasado por los pecados ajenos; la iglesia primitiva vio en estas palabras la pasión de Jesús. - Isaías 53:7 – Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fué llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
El siervo guarda silencio como cordero llevado al matadero, rasgo que muchos cristianos asocian con el silencio de Jesús ante sus acusadores. - Salmos 22:1 – Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar: Salmo de David. DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿ por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?
David abre un salmo de angustia con un clamor de abandono; según Mateo y Marcos, Jesús repite estas palabras en la cruz. - Salmos 22:16-18 – Porque perros me han rodeado, hame cercado cuadrilla de malignos: horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; ellos miran, considéranme. Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
Este salmo de David habla de manos y pies traspasados y de suertes echadas sobre la ropa, detalles que los evangelistas recogen en la crucifixión. - Zacarías 12:10 – Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalem, espíritu de gracia y de oración; y mirarán á mí, á quien traspasaron, y harán llanto sobre él, como llanto sobre unigénito, afligiéndose sobre él como quien se aflige sobre primogénito.
Dios promete un espíritu de gracia y oración para que miren al que traspasaron y lo lloren; Juan aplica este texto a la crucifixión. - Juan 19:17-18 – Y llevando su cruz, salió al lugar que se dice de la Calavera, y en hebreo, Gólgotha; Donde le crucificaron, y con él otros dos, uno á cada lado, y Jesús en medio.
Jesús carga su propia cruz hasta un lugar llamado Gólgota, donde lo crucifican entre otros dos, según el relato sobrio de Juan. - Lucas 23:34 – Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.
Desde la cruz, Jesús pide al Padre que perdone a quienes lo crucifican, porque no saben lo que hacen. - Lucas 23:42-43 – Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Un malhechor crucificado junto a Jesús pide ser recordado en su reino, y Jesús le promete un lugar en el paraíso ese mismo día. - Juan 19:25-27 – Y estaban junto á la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. Y como vió Jesús á la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice á su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.
Junto a la cruz están María su madre y otras mujeres; Jesús encomienda a su madre al discípulo amado, atento a su familia aun al morir. - Mateo 27:45-46 – Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Tres horas de oscuridad cubren la tierra hasta que Jesús clama a gran voz, citando el salmo de abandono de David. - Juan 19:30 – Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu.
Juan registra la última palabra de Jesús antes de morir, un solo término griego que suele traducirse como consumado y se lee como cumplimiento de su misión. - Mateo 27:50-51 – Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron;
Al morir Jesús, el velo del templo se rasga de arriba abajo y la tierra tiembla, señales de un cambio decisivo en el acceso a Dios. - Marcos 15:39 – Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.
Un centurión romano que vio morir a Jesús declara que verdaderamente era Hijo de Dios, una confesión inesperada en quien presidió la ejecución. - Juan 19:34-35 – Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua. Y el que lo vió, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.
Un soldado atraviesa el costado de Jesús y brotan sangre y agua; Juan subraya que es testigo ocular de lo que cuenta. - Juan 19:38-41 – Después de estas cosas, José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto por miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesús: y permitióselo Pilato. Entonces vino, y quitó el cuerpo de Jesús. Y vino también Nicodemo, el que antes había venido á Jesús de noche, trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. Tomaron pues el cuerpo de Jesús, y envolviéronlo en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar. Y en aquel lugar donde había sido crucificado, había un huerto; y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no había sido puesto ninguno.
José de Arimatea y Nicodemo bajan el cuerpo de Jesús, lo envuelven con especias y lo colocan en un sepulcro nuevo en un huerto antes del sábado. - Mateo 27:65-66 – Y Pilato les dijo: Tenéis una guardia: id, aseguradlo como sabéis. Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la guardia.
Temiendo que los discípulos robaran el cuerpo, los sacerdotes ponen guardia y sellan la piedra, lo que luego realza lo inesperado del sepulcro vacío. - Isaías 53:10-11 – Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole á padecimiento. Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Del trabajo de su alma verá y será saciado; con su conocimiento justificará mi siervo justo á muchos, y él llevará las iniquidades de ellos.
Isaías dice que la vida del siervo se vuelve ofrenda por el pecado, pero que verá descendencia y vivirá largos días; muchos cristianos leen aquí esperanza de resurrección. - Salmos 16:9-10 – Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: también mi carne reposará segura. Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni permitirás que tu santo vea corrupción.
David expresa confianza en que Dios no lo abandonará en el sepulcro; Pedro y Pablo citan este salmo como anuncio de la resurrección de Jesús. - Salmos 118:22-24 – La piedra que desecharon los edificadores, ha venido á ser cabeza del ángulo. De parte de Jehová es esto: es maravilla en nuestros ojos. Este es el día que hizo Jehová: nos gozaremos y alegraremos en él.
La piedra que desecharon los constructores llega a ser la principal del ángulo, salmo que Jesús aplica a sí mismo y que la iglesia vincula con la mañana de Pascua. - Job 19:25-27 – Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo: Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios; Al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mis riñones se consuman dentro de mí.
Job, en pleno sufrimiento, declara que su Redentor vive y que verá a Dios, una de las afirmaciones más audaces del Antiguo Testamento sobre la esperanza más allá de la muerte. - Oseas 6:2 – Darános vida después de dos días: al tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.
Oseas habla de Dios restaurando a su pueblo tras dos días y levantándolo al tercero, lenguaje que los cristianos suelen relacionar con la resurrección al tercer día. - Mateo 12:40 – Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.
Jesús compara su futura sepultura con los tres días de Jonás en el vientre del gran pez, señal que daría a aquella generación. - Mateo 28:1-4 – Y LA víspera de sábado, que amanece para el primer día de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro. Y he aquí, fué hecho un gran terremoto: porque el ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra, y estaba sentado sobre ella. Y su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos.
Al amanecer del primer día de la semana, las mujeres llegan al sepulcro y presencian un terremoto y a un ángel que remueve la piedra. - Mateo 28:5-6 – Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis á Jesús, que fué crucificado. No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fué puesto el Señor.
El ángel dice a las asustadas mujeres que no teman: Jesús no está allí, porque ha resucitado como había dicho. - Marcos 16:1-4 – Y COMO pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Jacobo, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir á ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol. Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro? Y como miraron, ven la piedra revuelta; que era muy grande.
El domingo temprano, las mujeres llevan especias y se preguntan quién moverá la piedra, pero la encuentran ya removida. - Marcos 16:6 – Mas él les dice: No os asustéis: buscáis á Jesús Nazareno, el que fué crucificado; resucitado há, no está aquí; he aquí el lugar en donde le pusieron.
Un joven vestido de blanco dice a las mujeres, asombradas, que el crucificado ha resucitado, y las invita a ver el lugar donde yacía. - Lucas 24:1-3 – Y EL primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las drogas aromáticas que habían aparejado, y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron la piedra revuelta del sepulcro. Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Las mujeres hallan la piedra removida, entran al sepulcro y descubren que el cuerpo del Señor Jesús ya no está. - Lucas 24:5-7 – Y como tuviesen ellas temor, y bajasen el rostro á tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, mas ha resucitado: acordaos de lo que os habló, cuando aun estaba en Galilea, Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.
Dos hombres con vestiduras resplandecientes preguntan por qué buscan entre los muertos al que vive, y les recuerdan lo que Jesús dijo en Galilea.
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