Pasajes de la Biblia para los momentos en que la preocupación y el miedo no dejan descansar.
Lo que dice la Biblia sobre la preocupación
La Biblia no trata la ansiedad como una falta de fe que deba esconderse. Muchos salmos nacieron de la inquietud y el miedo, y los evangelios recogen a Jesús hablando con ternura a personas que se afanaban por el mañana. Los versículos de esta página combinan dos tipos de texto: invitaciones directas a entregar las cargas a Dios y declaraciones de confianza escritas por quienes sentían miedo de verdad. Las notas explican en qué situación fue dicho cada pasaje.
Cómo usar esta lista cuando estás inquieto
- Elige uno o dos versículos y léelos despacio, en voz alta si puedes.
- Conviértelos en una oración sencilla, contando a Dios lo que te preocupa.
- Respira entre lectura y lectura; no hace falta terminar la lista.
- Si la ansiedad es intensa o persistente, habla también con un profesional de la salud o con alguien de confianza. Estos versículos acompañan, pero no sustituyen la ayuda médica.
Todos los textos son de la Reina-Valera 1909, de dominio público. Para seguir leyendo, ve a los versículos de paz y a los versículos de ánimo.
Muchos de estos pasajes fueron escritos por personas que sí tenían motivos reales para temer, como David perseguido o los discípulos antes de la muerte de Jesús. Eso significa que la invitación a confiar no ignora el peligro; propone una respuesta a él.
Versículos de esta colección
- Filipenses 4:6-7 – Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.
Pablo aconseja no inquietarse por nada, sino presentar a Dios cada necesidad con gratitud; así su paz vigilará el corazón y la mente. - 1 Pedro 5:7 – Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Pedro invita a entregar a Dios toda inquietud, porque él se ocupa personalmente de quienes confían en él. - Mateo 6:34 – Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.
Jesús aconseja no angustiarse por el mañana, pues cada día ya trae sus propias dificultades suficientes. - Isaías 41:10 – No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Dios le dice a su pueblo que no se asuste, porque él está presente, da fuerzas y sostiene con su justicia. - Juan 14:27 – La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
Antes de su arresto, Jesús deja a sus discípulos una paz distinta de la que ofrece el mundo y les pide que no se turben. - Salmos 94:19 – En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.
El salmista admite que sus pensamientos se multiplican por dentro, y cuenta que el consuelo de Dios devuelve la alegría a su alma. - Mateo 11:28-30 – Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Jesús invita a los cansados a acercarse a él y aprender de su carácter manso y humilde, para hallar descanso. - Salmos 55:22 – Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.
David invita a dejar en manos de Dios lo que pesa, con la promesa de que sostendrá al justo y no lo dejará caer. - Proverbios 12:25 – El cuidado congojoso en el corazón del hombre, lo abate; mas la buena palabra lo alegra.
El proverbio reconoce que la angustia en el corazón agobia, y señala el poder de una buena palabra para alegrar. - Salmos 34:4 – Busqué á Jehová, y él me oyó, y libróme de todos mis temores.
David cuenta que buscó a Dios y fue escuchado, y que Dios lo libró de aquello que lo atemorizaba. - Isaías 26:3 – Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.
Dios guarda en completa paz a quien mantiene su pensamiento firme en él porque confía en él. - Mateo 6:25-26 – Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?
Jesús pide no angustiarse por comida y ropa, y señala a las aves, a las que Dios alimenta aunque no siembran. - 2 Timoteo 1:7 – Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.
Pablo recuerda a Timoteo que el temor no viene de Dios; lo que Dios da es fuerza, amor y dominio propio. - Salmos 56:3 – En el día que temo, yo en ti confío.
David reconoce que siente miedo, pero decide confiar en Dios justo en el momento en que lo siente. - Josué 1:9 – Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.
Dios ordena a Josué ser valiente, y le da la razón: no estará solo, porque Dios lo acompaña a dondequiera que vaya. - Salmos 23:1-4 – Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
David describe a Dios como un pastor que provee, da descanso y guía, y que lo acompaña incluso en el valle más oscuro. - Juan 16:33 – Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.
Jesús admite que habrá aflicción en el mundo, pero invita a tener ánimo y encontrar su paz, porque él ya venció. - Salmos 46:10 – Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.
Dios pide detenerse y reconocer quién es él, en medio de un salmo sobre naciones agitadas y refugio seguro. - 2 Tesalonicenses 3:16 – Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.
Pablo concluye su carta deseando que el Señor de la paz dé paz constante y en toda circunstancia a los creyentes. - Salmos 4:8 – En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.
David se acuesta y duerme en paz, porque confía en que solo Dios le da seguridad. - Deuteronomio 31:8 – Y Jehová es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides.
Moisés asegura a Josué que Dios irá delante de él y no lo dejará, por lo cual no debe temer ni intimidarse. - Salmos 121:7-8 – Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
El salmo promete que Dios guardará de todo mal al creyente, en cada entrada y salida, ahora y siempre. - Romanos 8:38-39 – Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Pablo afirma con certeza que ni la muerte ni ninguna otra fuerza puede separar al creyente del amor de Dios. - Salmos 62:5-6 – Alma mía, en Dios solamente reposa; porque de él es mi esperanza. El solamente es mi fuerte y mí salud: es mi refugio, no resbalaré.
David se dice a sí mismo que descanse en Dios, su fuerte y su salvación, su refugio, donde no resbalará. - Isaías 43:1-2 – Y AHORA, así dice Jehová Criador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
Dios recuerda a su pueblo que lo redimió y lo llamó por su nombre, y promete estar con él en agua y fuego. - Lucas 12:25-26 – ¿Y quién de vosotros podrá con afán añadir á su estatura un codo? Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis afanosos de lo demás?
Jesús pregunta quién puede agregar algo a su vida preocupándose, y señala la inutilidad de la ansiedad. - Salmos 27:1 – Salmo de David. JEHOVÁ es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?
David declara que, con Dios como luz y protección, no hay a quién temer ni de qué asustarse. - Salmos 27:14 – Aguarda á Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera á Jehová.
Una invitación a esperar a Dios con valor, permitiendo que el corazón se fortalezca en la espera. - Salmos 91:1-2 – El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré.
Quien vive bajo la protección de Dios puede decir con confianza que él es su refugio y su fortaleza. - Salmos 91:4 – Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.
El salmista usa la imagen de un ave que cubre con sus alas para describir el cuidado de Dios, cuya fidelidad es un escudo. - Salmos 118:6 – Jehová está por mí: no temeré lo que me pueda hacer el hombre.
El salmista dice que, con Dios de su lado, no tiene por qué temer lo que le puedan hacer las personas. - Salmos 3:5-6 – Yo me acosté, y dormí, y desperté; porque Jehová me sostuvo. No temeré de diez millares de pueblos, que pusieren cerco contra mí.
David cuenta que durmió y despertó porque Dios lo sostuvo, y por eso no teme a las multitudes que lo cercan. - Salmos 16:8 – A Jehová he puesto siempre delante de mí: porque está á mi diestra no seré conmovido.
El salmista mantiene a Dios siempre presente; con Dios a su lado, no se dejará sacudir. - Salmos 18:2 – Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.
David acumula imágenes de seguridad, como roca, castillo, escudo y refugio, para describir lo que Dios es para él. - Salmos 28:7 – Jehová es mi fortaleza y mi escudo: en él esperó mi corazón, y fuí ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré.
David confía en Dios como su fuerza y escudo, y celebra con una canción porque recibió ayuda. - Salmos 30:5 – Porque un momento será su furor; mas en su voluntad está la vida: por la tarde durará el lloro, y á la mañana vendrá la alegría.
La aflicción es temporal, pero el favor de Dios es duradero; el llanto de la noche da paso a la alegría de la mañana. - Salmos 37:5 – Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará.
El salmista pide encomendar a Dios el propio camino y confiar en él, porque él se encargará de actuar. - Salmos 61:2 – Desde el cabo de la tierra clamaré á ti, cuando mi corazón desmayare: á la peña más alta que yo me conduzcas.
Desde lejos y con el corazón agobiado, David clama a Dios pidiendo ser llevado a una roca más alta que él. - Salmos 86:7 – En el día de mi angustia te llamaré: porque tú me respondes.
David sabe que, cuando llegue su día de angustia, puede llamar a Dios con la certeza de que responderá. - Salmos 138:3 – En el día que clamé, me respondiste; esforzásteme con fortaleza en mi alma.
David cuenta que cuando clamó a Dios fue respondido y recibió fortaleza interior. - Salmos 73:26 – Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
Asaf admite que sus fuerzas y su corazón pueden fallar, pero Dios sigue siendo su sostén para siempre.
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