Descubre un versículo al azar sobre la soledad y mira cómo la Escritura habla de sentirse solo, olvidado o lejos de los demás.
Lo que dice la Biblia sobre la soledad
La Escritura no trata la soledad como falta de fe. El primer juicio negativo del relato, en Génesis 2, es que no es bueno que el hombre esté solo. Después aparecen Agar en el desierto, Elías bajo la retama, Noemí de regreso en Belén y David escondido en las cuevas, todos con una angustia real y todos alcanzados por Dios.
Cuando nadie parece cerca
Muchos salmos ponen en palabras ese sentimiento sin suavizarlo. David pregunta cuánto tiempo Dios parecerá olvidarlo, y el Salmo 88 termina sin consuelo evidente. Aun así, se ora dentro de la soledad y no solo fuera de ella. Otros pasajes recuerdan que Dios acompaña, ve el sufrimiento y, según el Salmo 68, pone en familia a los que viven solos.
- Lee un versículo y fíjate en quién lo dice y desde dónde.
- Anota qué parte de tu situación se parece a la suya.
- Considera escribirle hoy a una persona de confianza.
Dónde seguir
Si además de soledad sientes cansancio, mira los versículos sobre el descanso, o busca consuelo en los versículos de esperanza.
Versículos de esta colección
- Génesis 2:18 – Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haréle ayuda idónea para él.
En el Edén, antes de que algo saliera mal, Dios observa que la soledad del primer hombre es incompleta y se propone darle compañía. - Génesis 16:13 – Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres el Dios de la vista; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?
Agar, sierva maltratada que huyó al desierto, le da un nombre a Dios después de que él la encuentra allí: el que ve. - Génesis 28:15 – Y he aquí, yo soy contigo, y te guardaré por donde quiera que fueres, y te volveré á esta tierra; porque no te dejaré hasta tanto que haya hecho lo que te he dicho.
Jacob huye de la ira de su hermano y duerme solo al aire libre; Dios sale a su encuentro en un sueño con promesa de compañía. - Génesis 39:21 – Mas Jehová fué con José, y extendió á él su misericordia, y dióle gracia en ojos del principal de la casa de la cárcel.
José es vendido como esclavo y luego encarcelado en Egipto, lejos de su familia, pero el relato dice que Dios estuvo con él y le dio favor. - Éxodo 3:7 – Y dijo Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor á causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias:
Ante la zarza ardiente, Dios le dice a Moisés que ha visto la aflicción de su pueblo esclavizado y conoce bien su dolor. - Deuteronomio 31:6 – Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará ni te desamparará.
Antes de morir, Moisés anima a Israel a no temer a las naciones que enfrentará, porque Dios los acompaña y no los abandonará. - Josué 1:9 – Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.
Dios ordena a Josué ser valiente al prepararse para entrar en Canaán, porque el Señor irá con él dondequiera que camine. - Rut 1:16 – Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
Rut, viuda como su suegra Noemí, se niega a dejarla y promete compartir su camino, su pueblo y su Dios. - Rut 1:20-21 – Y ella les respondía: No me llaméis Noemi, sino llamadme Mara: porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. Yo me fuí llena, mas vacía me ha vuelto Jehová. ¿Por qué me llamaréis Noemi, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?
Noemí vuelve a Belén tras perder a su esposo y a sus hijos; pide que la llamen Mara, que significa amarga, y dice que regresó vacía. - 1 Samuel 1:10 – Ella con amargura de alma oró á Jehová, y lloró abundantemente.
Ana, sin hijos y humillada por la otra esposa de su marido, va al santuario de Silo y ora llorando con amargura de alma. - 1 Samuel 12:22 – Pues Jehová no desamparará á su pueblo por su grande nombre; porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo.
Samuel le dice a un Israel asustado que, pese al error de pedir rey, Dios no los abandonará, por su propio compromiso. - 1 Samuel 23:16 – Entonces se levantó Jonathán hijo de Saúl, y vino á David en el bosque, y confortó su mano en Dios.
Mientras David se esconde de Saúl en el desierto, Jonatán sale a buscarlo y lo ayuda a confiar en Dios. - 1 Samuel 30:6 – Y David fué muy angustiado, porque el pueblo hablaba de apedrearlo; porque todo el pueblo estaba con ánimo amargo, cada uno por sus hijos y por sus hijas: mas David se esforzó en Jehová su Dios.
Tras el incendio de Siclag y el rapto de las familias, sus propios hombres hablan de apedrear a David; aislado incluso de sus aliados, se fortalece en Dios. - 2 Samuel 9:7 – Y díjole David: No tengas temor, porque yo á la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonathán tu padre, y te haré volver todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre pan á mi mesa.
David busca a Mefiboset, hijo discapacitado de Jonatán que vivía en el anonimato, y lo recibe a comer en la mesa del rey. - 1 Reyes 19:4 – Y él se fué por el desierto un día de camino, y vino y sentóse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres.
Elías huye de Jezabel al desierto, se sienta agotado y solo bajo una retama y pide a Dios que le quite la vida. - 1 Reyes 19:10 – Y él respondió: Sentido he un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu alianza, han derribado tus altares, y han muerto á cuchillo tus profetas: y yo solo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
Elías dice a Dios que es el único profeta fiel que queda, ejemplo de cómo el aislamiento puede distorsionar lo que uno ve. - 1 Reyes 19:18 – Y yo haré que queden en Israel siete mil; todas rodillas que no se encorvaron á Baal, y bocas todas que no lo besaron.
Dios responde a Elías que siete mil personas en Israel no han adorado a Baal; nunca estuvo tan solo como creía. - 1 Reyes 8:57 – Sea con nosotros Jehová nuestro Dios, como fué con nuestros padres; y no nos desampare, ni nos deje;
En la dedicación del templo, Salomón ora para que Dios acompañe a Israel como lo hizo con sus antepasados y nunca los deje. - Job 16:7 – Empero ahora me ha fatigado: has tú asolado toda mi compañía.
Job, despojado de sus hijos y de su salud, dice que Dios lo ha agotado y ha dejado desolada a toda su compañía. - Job 19:13-14 – Hizo alejar de mí mis hermanos, y positivamente se extrañaron de mí mis conocidos. Mis parientes se detuvieron, y mis conocidos se olvidaron de mí.
Job enumera cómo su entorno se ha alejado: hermanos, conocidos, parientes y amigos íntimos lo han dejado en su sufrimiento. - Salmos 10:14 – Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengar le por tu mano: á ti se acoge el pobre, tú eres el amparo del huérfano.
El salmista afirma que Dios sí ve el sufrimiento y la aflicción, y que el desvalido y el huérfano pueden dejar su causa en sus manos. - Salmos 13:1 – Al Músico principal: Salmo de David. ¿HASTA cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre? ¿hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
David pregunta a Dios hasta cuándo parecerá olvidarlo: una oración sincera de quien se siente invisible. - Salmos 22:1 – Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar: Salmo de David. DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿ por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?
El clamor de abandono de David, que Jesús repitió en la cruz, muestra que sentirse desamparado se puede llevar directamente a la oración. - Salmos 22:24 – Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó á él, oyóle.
El mismo salmo da un giro: Dios no ha despreciado el sufrimiento del afligido ni se ha escondido de él, sino que lo escuchó cuando clamó. - Salmos 23:4 – Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
En el salmo de confianza más conocido, la imagen del pastor pasa a un trato directo en el valle más oscuro, donde Dios camina junto a David. - Salmos 25:16 – Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido.
David pide a Dios que se vuelva hacia él y tenga misericordia, y describe su estado con franqueza: solo y afligido. - Salmos 27:10 – Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá.
David dice que, aunque sus propios padres lo dejaran, Dios lo recogería: una declaración de pertenencia como último recurso. - Salmos 34:18 – Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.
El encabezado vincula este salmo con la huida de David del rey de Gat; afirma que Dios está cerca de los quebrantados y salva a los abatidos. - Salmos 38:11 – Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; y mis cercanos se pusieron lejos.
En un salmo de enfermedad y culpa, David dice que sus amigos evitan su herida y que hasta sus parientes se mantienen lejos. - Salmos 42:5 – ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar por las saludes de su presencia.
El salmista conversa con su alma abatida, le pregunta por qué se turba y decide seguir esperando en Dios. - Salmos 55:12-14 – Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él: Mas tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar: Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, á la casa de Dios andábamos en compañía.
David lamenta una traición que no vino de un enemigo sino de un compañero cercano, con quien caminaba hacia el lugar de culto. - Salmos 56:8 – Mis huídas has tú contado: pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu libro?
David dice que Dios lleva la cuenta de sus andanzas y sus lágrimas, como si cada pena quedara registrada y ninguna olvidada. - Salmos 68:5-6 – Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en la morada de su santuario: El Dios que hace habitar en familia los solos; que saca á los aprisionados con grillos: mas los rebeldes habitan en sequedad.
Se describe a Dios como padre de huérfanos y defensor de viudas, que hace habitar en familia a los que viven solos. - Salmos 69:8 – He sido extrañado de mis hermanos, y extraño á los hijos de mi madre.
En un salmo atribuido tradicionalmente a David, quien habla dice que se ha vuelto extraño para sus hermanos, un forastero en su propia familia. - Salmos 71:9 – No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
Un adorador anciano pide a Dios que no lo deje de lado cuando le falten las fuerzas, y expresa un temor común de la vejez. - Salmos 88:8 – Has alejado de mí mis conocidos: hasme puesto por abominación á ellos: encerrado estoy, y no puedo salir.
Este salmo particularmente sombrío, de Hemán, describe amigos que se mantienen lejos y a alguien encerrado, sin salida. - Salmos 88:18 – Has alejado de mí el amigo y el compañero; y mis conocidos se esconden en la tiniebla.
El salmo termina sin alivio, diciendo que amigos y compañeros han desaparecido; da palabras a una soledad que no se resuelve. - Salmos 91:15 – Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré.
Dios habla en los versos finales de este salmo y promete responder, estar con el fiel en la angustia y librarlo. - Salmos 94:14 – Porque no dejará Jehová su pueblo, ni desamparará su heredad;
El salmista, inquieto por la injusticia, se consuela sabiendo que Dios no desechará a su pueblo ni abandonará su heredad. - Salmos 102:6-7 – Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el buho de las soledades. Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado.
Una oración del afligido lo compara con un ave del desierto y con un gorrión solitario en el tejado, en vela y sin compañía.
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