Recibe un versículo al azar para dar la bienvenida a un bebé, con una breve nota que explica de dónde viene y qué dice.
Un bebé en la Biblia
Los nacimientos recorren la Escritura de principio a fin: Isaac después de una larga espera, José tras años de anhelo de Raquel, Samuel como respuesta a la oración de Ana. Cada historia muestra a una familia recibiendo con asombro, y a veces con lágrimas, a un hijo que ya no daba por seguro.
Qué puedes hacer con estos versículos
- Escribirlos en una tarjeta de bienvenida o en el álbum del bebé.
- Leerlos en una dedicación o en una reunión familiar.
- Orar con ellos por la salud y el futuro del niño.
- Guardar uno para releerlo cuando el cansancio de las primeras semanas apriete.
Algunos pasajes celebran al niño recién llegado; otros hablan de los padres que deben transmitir su fe, como Deuteronomio y los Salmos. Las notas te ayudan a ver en qué situación se dijo cada cosa, para que no se use un versículo fuera de su sentido. Así, la bendición que eliges para el bebé será fiel al texto y también cercana a lo que sientes hoy.
Para los padres
Estos pasajes también hablan de ti: de la responsabilidad de enseñar, de la alegría de ver crecer a un hijo y de la humildad de reconocer que la vida del niño es un don. No hace falta tener todas las respuestas para empezar a orar por él.
Más lecturas
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Versículos de esta colección
- Génesis 1:28 – Y los bendijo Dios; y díjoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Dios bendice a los primeros humanos y les dice que sean fecundos; así la Biblia comienza con los hijos como parte de su buen plan. - Génesis 4:1 – Y CONOCIÓ Adam á su mujer Eva, la cual concibió y parió á Caín, y dijo: Adquirido he varón por Jehová.
Eva da a luz a Caín, el primer niño de la Escritura, y dice que ha adquirido un varón con la ayuda del Señor. - Génesis 16:11 – Díjole aún el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y parirás un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque oído ha Jehová tu aflicción.
Un ángel anuncia a Agar que tendrá un hijo cuyo nombre recordará cómo el Señor escuchó su sufrimiento. - Génesis 21:1-3 – Y VISITÓ Jehová á Sara, como había dicho, é hizo Jehová con Sara como había hablado. Y concibió y parió Sara á Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le parió Sara, Isaac.
Tras larga espera, Sara concibe y da a luz a Isaac en el tiempo prometido por Dios, y Abraham le pone el nombre indicado. - Génesis 25:24-26 – Y como se cumplieron sus días para parir, he aquí mellizos en su vientre. Y salió el primero rubio, y todo él velludo como una pelliza; y llamaron su nombre Esaú. Y después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú: y fué llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta años cuando ella los parió.
Rebeca da a luz mellizos, Esaú y Jacob, y su inusual llegada y sus nombres anticipan la historia que seguirá. - Génesis 29:32 – Y concibió Lea, y parió un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ya que ha mirado Jehová mi aflicción; ahora por tanto me amará mi marido.
Lea, que se sentía no amada, concibe y llama Rubén a su primer hijo, esperando que su nacimiento haga que su marido la note. - Génesis 30:22-24 – Y acordóse Dios de Rachêl, y oyóla Dios, y abrió su matriz. Y concibió, y parió un hijo: y dijo: Quitado ha Dios mi afrenta: Y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo.
Raquel, tras muchos años de espera, da a luz a José, lo nombra con el deseo de otro hijo y ve quitada su afrenta. - Génesis 33:5 – Y alzó sus ojos, y vió las mujeres y los niños, y dijo: ¿Qué te tocan éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado á tu siervo.
Jacob presenta su familia a su hermano Esaú y describe a los niños que lo acompañan como un regalo que Dios le dio por gracia. - Génesis 48:9 – Y respondió José á su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Allégalos ahora á mí, y los bendeciré.
José presenta a sus dos hijos a su anciano padre Jacob y los describe como los hijos que Dios le ha dado en Egipto. - Génesis 50:23 – Y vió José los hijos de Ephraim hasta la tercera generación: también los hijos de Machîr, hijo de Manasés, fueron criados sobre las rodillas de José.
José vive lo suficiente para ver a sus bisnietos, recordatorio de que los hijos de los hijos también forman parte de una vida larga y bendecida. - Éxodo 2:2 – La cual concibió, y parió un hijo: y viéndolo que era hermoso, túvole escondido tres meses.
La madre de Moisés ve que su recién nacido es hermoso, y esa observación la lleva a protegerlo con gran riesgo. - Éxodo 13:2 – Santifícame todo primogénito, cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales: mío es.
Los primogénitos de Israel debían consagrarse a Dios, lo cual recordaba a las familias que la vida de cada hijo le pertenecía. - Levítico 12:2-3 – Habla á los hijos de Israel, diciendo: La mujer cuando concibiere y pariere varón, será inmunda siete días; conforme á los días que está separada por su menstruo, será inmunda. Y al octavo día circuncidará la carne de su prepucio.
La ley orienta a la madre después del parto y fija la circuncisión del varón al octavo día, un rito de pertenencia. - Números 6:24-26 – Jehová te bendiga, y te guarde: Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia: Jehová alce á ti su rostro, y ponga en ti paz.
La bendición sacerdotal pide que Dios bendiga, guarde y mire con bondad a su pueblo, y suele pronunciarse sobre bebés y niños. - Deuteronomio 4:9 – Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida: y enseñarlas has á tus hijos, y á los hijos de tus hijos;
A Israel se le dice que recuerde lo que Dios ha hecho y lo transmita a sus hijos y nietos durante toda su vida. - Deuteronomio 6:6-7 – Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:
Se indica a los padres que lleven las palabras de Dios en su corazón y hablen de ellas en casa, al andar, al acostarse y al levantarse. - Deuteronomio 7:13 – Y te amará, y te bendecirá, y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y tu grano, y tu mosto, y tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró á tus padres que te daría.
Entre las bendiciones prometidas por la fidelidad al pacto está la de los hijos, junto con cosechas y ganado, como señales de la bondad de Dios. - Deuteronomio 28:4 – Bendito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu bestia, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.
Las bendiciones para quien obedece incluyen el fruto del vientre, que pone el don de los hijos junto a la tierra y el ganado. - Jueces 13:3-5 – A esta mujer apareció el ángel de Jehová, y díjole: He aquí que tú eres estéril, y no has parido; mas concebirás y parirás un hijo. Ahora, pues, mira que ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda. Porque tú te harás embarazada, y parirás un hijo: y no subirá navaja sobre su cabeza, porque aquel niño será Nazareo á Dios desde el vientre, y él comenzará á salvar á Israel de mano de los Filisteos.
Un ángel anuncia a una mujer sin hijos que dará a luz un varón, y le da instrucciones para el embarazo y el futuro del niño. - Jueces 13:24 – Y la mujer parió un hijo, y llamóle por nombre Samsón. Y el niño creció, y Jehová lo bendijo.
Nace el hijo prometido a la esposa de Manoa, se le llama Sansón, y el narrador anota que el Señor lo bendijo mientras crecía. - Rut 4:13 – Booz pues tomó á Ruth, y ella fué su mujer; y luego que entró á ella, Jehová le dió que concibiese y pariese un hijo.
Booz y Rut se casan, y el Señor le concede concebir, dándole un hijo a una mujer que había conocido grandes pérdidas. - Rut 4:14-15 – Y las mujeres decían á Noemi: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será nombrado en Israel. El cual será restaurador de tu alma, y el que sustentará tu vejez; pues que tu nuera, la cual te ama y te vale más que siete hijos, le ha parido.
Las mujeres de Belén bendicen a Dios por darle a Noemí un heredero, y dicen que el niño renovará su vida y la sustentará. - 1 Samuel 1:11 – E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres á tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré á Jehová todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza.
Ana ora con intenso sentimiento por un hijo y promete que, si Dios se lo da, se lo devolverá para su servicio. - 1 Samuel 1:17-18 – Y Eli respondió, y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y fuése la mujer su camino, y comió, y no estuvo más triste.
El sacerdote Elí despide a Ana con una bendición, y ella se va en paz, ya sin tristeza, antes de que su oración sea respondida. - 1 Samuel 1:20 – Y fué que corrido el tiempo, después de haber concebido Anna, parió un hijo, y púsole por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo demandé á Jehová.
Ana concibe y da a luz un hijo, lo llama Samuel, nombre relacionado con el hecho de haberlo pedido al Señor. - 1 Samuel 1:27-28 – Por este niño oraba, y Jehová me dió lo que le pedí. Yo pues le vuelvo también á Jehová: todos los días que viviere, será de Jehová. Y adoró allí á Jehová.
Tras destetar a Samuel, Ana lo lleva al santuario y lo entrega al Señor, cumpliendo su promesa con gratitud. - 1 Samuel 2:1 – Y ANNA oró y dijo: mi corazón se regocija en Jehová, mi cuerno es ensalzado en Jehová; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salud.
La oración de gratitud de Ana se alegra en la fuerza de Dios y describe cómo su corazón y su voz se alzan por la oración contestada. - 1 Samuel 2:21 – Y visitó Jehová á Anna, y concibió, y parió tres hijos, y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová.
El Señor se acuerda de Ana con más hijos, tres varones y dos mujeres, mientras Samuel sigue creciendo en la presencia del Señor. - 1 Samuel 2:26 – Y el joven Samuel iba creciendo, y adelantando delante de Dios y delante de los hombres.
El joven Samuel sigue creciendo y se dice que tiene el favor de Dios y de la gente, una breve imagen de un niño que madura. - 2 Samuel 12:24-25 – Y consoló David á Bath-sheba su mujer, y entrando á ella, durmió con ella; y parió un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová: Que envió por mano de Nathán profeta, y llamó su nombre Jedidiah, á causa de Jehová.
Tras la muerte de un hijo anterior, David y Betsabé tienen a Salomón, y el texto dice que el Señor lo amó y envió un mensaje por medio de Natán. - 2 Reyes 4:16-17 – Y él le dijo: A este tiempo según el tiempo de la vida, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva. Mas la mujer concibió, y parió un hijo á aquel tiempo que Eliseo le había dicho, según el tiempo de la vida.
A la sunamita se le anuncia que en un año tendrá un hijo en brazos, y lo concibe y da a luz tal como dijo Eliseo. - Job 10:8-11 – Tus manos me formaron y me compusieron todo en contorno: ¿y así me deshaces? Acuérdate ahora que como á lodo me diste forma: ¿y en polvo me has de tornar? ¿No me fundiste como leche, y como un queso me cuajaste? Vestísteme de piel y carne, y cubrísteme de huesos y nervios.
Job, en su angustia, reflexiona que Dios lo formó como barro y le dio vida y misericordia, cuidándolo desde el principio. - Salmos 8:2 – De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, á causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo, y al que se venga.
El salmista dice que la alabanza se afirma en boca de los niños y de los que aún maman, así que hasta las voces más pequeñas tienen lugar en la adoración. - Salmos 8:3-4 – Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste: Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, que lo visites?
Al mirar el cielo nocturno, el salmista se pregunta por qué el Creador se ocupa de los seres humanos, una duda que también sienten los padres primerizos. - Salmos 22:9-10 – Empero tú eres el que me sacó del vientre, el que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre. Sobre ti fuí echado desde la matriz: desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
El salmista recuerda que Dios lo sacó seguro del vientre materno y que ha dependido de él desde su infancia. - Salmos 22:30-31 – La posteridad le servirá; será ella contada por una generación de Jehová. Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.
El salmo termina con la esperanza de que las generaciones futuras sirvan a Dios y oigan de sus obras, incluso un pueblo que aún no ha nacido. - Salmos 71:5-6 – Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud. Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza.
Un creyente anciano reflexiona que ha confiado en Dios desde joven y que Dios lo ha sostenido desde el día de su nacimiento. - Salmos 78:4-7 – No las encubriremos á sus hijos, contando á la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su fortaleza, y sus maravillas que hizo. El estableció testimonio en Jacob, y pusó ley en Israel; la cual mandó á nuestros padres que la notificasen á sus hijos; Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y los que se levantarán, lo cuenten á sus hijos; A fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, y guarden sus mandamientos:
El salmista insiste en que las obras dignas de alabanza del Señor no deben ocultarse, sino enseñarse a cada generación para que confíe en Dios. - Salmos 103:13 – Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.
El salmo compara la compasión de Dios hacia quienes lo honran con la compasión de un padre hacia sus hijos. - Salmos 103:17-18 – Mas la misericordia de Jehová desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; Sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.
Se dice que el amor fiel de Dios va de eternidad a eternidad y alcanza a los hijos de los hijos de quienes guardan su pacto.
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