Recibe un versículo al azar sobre madres, hijas y el honor a los padres, con una breve nota sobre su contexto bíblico.
Madres en las páginas de la Biblia
La Escritura no idealiza a las madres: muestra a Ana orando con lágrimas en el santuario, a la madre de Moisés escondiendo a su bebé, a Noemí abrazando a un nieto y a una viuda de Sarepta compartiendo su última harina. Son mujeres de carne y hueso, con miedos, esperas y decisiones valientes.
Honrar a quien nos crió
El quinto mandamiento pide honrar al padre y a la madre, y Proverbios habla de la enseñanza de la madre como algo que vale la pena escuchar. También hay madres que no son de sangre: Mardoqueo crió a Ester, y Rut cuidó a Noemí con una lealtad que fue más allá de lo exigido.
- Historias de mujeres que esperaron un hijo.
- Textos sobre el respeto a los padres.
- Imágenes de ternura, como el niño en brazos de su madre.
Para tu tarjeta o tu mensaje
Sortea un versículo y léelo junto con su nota; quizá encuentres las palabras para escribir a tu mamá, a tu abuela o a quien te cuidó. Si buscas algo para la nueva etapa de una familia, mira los versículos para un recién nacido o los versículos de amor.
Versículos de esta colección
- Génesis 3:20 – Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos los vivientes.
Después de la caída, Adán llama Eva a su mujer, nombre ligado a la vida, reconociéndola como aquella por quien la humanidad seguiría adelante. - Génesis 16:11 – Díjole aún el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y parirás un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque oído ha Jehová tu aflicción.
Un ángel encuentra a Agar huyendo al desierto, embarazada y maltratada, y le dice qué nombre dar a su hijo porque Dios oyó su aflicción. - Génesis 21:6-7 – Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo. Y añadió: ¿Quién dijera á Abraham que Sara había de dar de mamar á hijos? pues que le he parido un hijo á su vejez.
Sara, estéril por mucho tiempo y ya anciana, se ríe de sorpresa y alegría al amamantar a Isaac, un hijo que nadie esperaba. - Génesis 24:67 – E introdújola Isaac á la tienda de su madre Sara, y tomó á Rebeca por mujer; y amóla: y consolóse Isaac después de la muerte de su madre.
Isaac lleva a Rebeca a la tienda de su difunta madre, y el texto señala que ella lo consoló después de la muerte de Sara. - Génesis 30:22-24 – Y acordóse Dios de Rachêl, y oyóla Dios, y abrió su matriz. Y concibió, y parió un hijo: y dijo: Quitado ha Dios mi afrenta: Y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo.
Tras años de espera, Raquel da a luz a José, habla de su afrenta quitada y expresa el deseo de tener otro hijo. - Éxodo 2:1-3 – Un varón de la familia de Leví fué, y tomó por mujer una hija de Leví: La cual concibió, y parió un hijo: y viéndolo que era hermoso, túvole escondido tres meses. Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos, y calafateóla con pez y betún, y colocó en ella al niño, y púsolo en un carrizal á la orilla del río:
Una madre levita esconde a su bebé tres meses y luego le fabrica una canasta impermeable, un acto discreto de valentía que marcó la historia de Israel. - Éxodo 2:7-9 – Entonces su hermana dijo á la hija de Faraón: ¿Iré á llamarte un ama de las Hebreas, para que te críe este niño? Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fué la doncella, y llamó á la madre del niño; A la cual dijo la hija de Faraón: Lleva este niño, y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño, y criólo.
La hermana de Moisés logra que su propia madre lo críe, de modo que la mujer que arriesgó todo recibe pago por cuidar a su hijo. - Éxodo 20:12 – Honra á tu padre y á tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
El quinto mandamiento coloca el honor al padre y a la madre entre los Diez Mandamientos y lo une a una vida larga en la tierra. - Levítico 19:3 – Cada uno temerá á su madre y á su padre, y mis sábados guardaréis: Yo Jehová vuestro Dios.
El respeto a la madre y al padre aparece aquí junto a guardar el sábado, lo cual muestra cuán en serio se tomaba el respeto familiar en la ley de Israel. - Deuteronomio 5:16 – Honra á tu padre y á tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.
Moisés repite el mandato de honrar a los padres ante una nueva generación a punto de entrar en la tierra, de nuevo con promesa de bienestar. - Josué 2:12-13 – Ruégoos pues ahora, me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal cierta; Y que salvaréis la vida á mi padre y á mi madre, y á mis hermanos y hermanas, y á todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras vidas de la muerte.
Rahab, que ayudó a los espías israelitas, pide que se perdone a su madre y a toda su familia, mostrando su preocupación de hija por su casa. - Jueces 4:4-5 – Y gobernaba en aquel tiempo á Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidoth: La cual Débora habitaba debajo de una palma entre Rama y Beth-el, en el monte de Ephraim: y los hijos de Israel subían á ella á juicio.
Débora, profetisa y jueza, se sienta bajo una palmera y resuelve disputas: una mujer cuya sabiduría sirvió a toda la nación. - Jueces 5:7 – Las aldeas habían cesado en Israel, habían decaído; hasta que yo Débora me levanté, me levanté madre en Israel.
En su canto de victoria, Débora se describe como madre en Israel, usando la maternidad como imagen de un liderazgo que protege a su pueblo. - Jueces 13:2-5 – Y había un hombre de Sora, de la tribu de Dan, el cual se llamaba Manoa; y su mujer era estéril, que nunca había parido. A esta mujer apareció el ángel de Jehová, y díjole: He aquí que tú eres estéril, y no has parido; mas concebirás y parirás un hijo. Ahora, pues, mira que ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda. Porque tú te harás embarazada, y parirás un hijo: y no subirá navaja sobre su cabeza, porque aquel niño será Nazareo á Dios desde el vientre, y él comenzará á salvar á Israel de mano de los Filisteos.
Un ángel anuncia a la esposa estéril de Manoa que tendrá un hijo, y le da indicaciones para cuidarse durante el embarazo. - Rut 1:16-17 – Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada: así me haga Jehová, y así me dé, que sólo la muerte hará separación entre mí y ti.
Rut se niega a dejar a su suegra Noemí tras quedar ambas viudas, y promete una lealtad que va más allá del deber familiar hasta la fe compartida. - Rut 4:14-16 – Y las mujeres decían á Noemi: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será nombrado en Israel. El cual será restaurador de tu alma, y el que sustentará tu vejez; pues que tu nuera, la cual te ama y te vale más que siete hijos, le ha parido. Y tomando Noemi el hijo, púsolo en su regazo, y fuéle su ama.
Las mujeres de Belén celebran con Noemí el nacimiento de Obed, y ella toma al niño en su regazo como su nodriza. - 1 Samuel 1:10-11 – Ella con amargura de alma oró á Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres á tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré á Jehová todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza.
Ana, muy angustiada por no tener hijos, ora en el santuario y promete consagrar a Dios de por vida al hijo que reciba. - 1 Samuel 1:27-28 – Por este niño oraba, y Jehová me dió lo que le pedí. Yo pues le vuelvo también á Jehová: todos los días que viviere, será de Jehová. Y adoró allí á Jehová.
Ana lleva al pequeño Samuel a Elí y lo devuelve a Dios, cumpliendo el voto que hizo al pedirlo. - 1 Samuel 2:1 – Y ANNA oró y dijo: mi corazón se regocija en Jehová, mi cuerno es ensalzado en Jehová; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salud.
Ana responde a la oración contestada con un cántico de gratitud que alaba a Dios por cambiar su situación y fortalecerla. - 1 Samuel 2:19 – Y hacíale su madre una túnica pequeña, y traíasela cada año, cuando subía con su marido á ofrecer el sacrificio acostumbrado.
Cada año Ana le teje a Samuel una túnica pequeña y se la lleva cuando lo visita, una señal sencilla y concreta de cuidado constante. - 1 Samuel 25:18-19 – Entonces Abigail tomó luego doscientos panes, y dos cueros de vino, y cinco ovejas guisadas, y cinco medidas de grano tostado, y cien hilos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y cargólo en asnos; Y dijo á sus criados: Id delante de mí, que yo os seguiré luego. Y nada declaró á su marido Nabal.
Abigail actúa con rapidez y sensatez: carga provisiones y sale al encuentro de David, evitando la violencia que la necedad de su marido provocó. - 2 Samuel 14:2-4 – Envió Joab á Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta, y díjole: Yo te ruego que te enlutes, y te vistas de ropas de luto, y no te unjas con óleo, antes sé como mujer que ha mucho tiempo que trae luto por algún muerto; Y entrando al rey, habla con él de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca. Entró pues aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro hizo reverencia, y dijo: Oh rey, salva.
Joab trae a una mujer sabia de Tecoa que, fingiéndose una madre en duelo, usa una parábola para ayudar a David a ver su propia situación familiar. - 2 Samuel 20:16-19 – Entonces una mujer sabia dió voces en la ciudad, diciendo: Oid, oid; ruégoos que digáis á Joab se llegue á acá, para que yo hable con él. Y como él se acercó á ella, dijo la mujer: ¿Eres tú Joab? Y él respondió: Yo soy. Y ella le dijo: Oye las palabras de tu sierva. Y él respondió: Oigo. Entonces tornó ella á hablar, diciendo: Antiguamente solían hablar, diciendo: Quien preguntare, pregunte en Abel: y así concluían. Yo soy de las pacíficas y fieles de Israel: y tú procuras destruir una ciudad que es madre de Israel: ¿por qué destruyes la heredad de Jehová?
Una mujer sabia de la ciudad sitiada de Abel llama a Joab y negocia un final pacífico que salva a su ciudad. - 1 Reyes 2:19 – Y vino Bath-sheba al rey Salomón para hablarle por Adonía. Y el rey se levantó á recibirla, é inclinóse á ella, y volvió á sentarse en su trono, é hizo poner una silla á la madre del rey, la cual se sentó á su diestra.
El rey Salomón se levanta, se inclina ante su madre Betsabé y hace poner un trono a su derecha, honrándola en público. - 1 Reyes 3:26-27 – Entonces la mujer cuyo era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad á ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni á mí ni á ti; partidlo. Entonces el rey respondió, y dijo: Dad á aquélla el hijo vivo, y no lo matéis: ella es su madre.
Dos mujeres reclaman al mismo bebé ante Salomón, y la verdadera madre se revela cuando renuncia a su derecho antes que ver al niño dañado. - 1 Reyes 17:12-15 – Y ella respondió: Vive Jehová Dios tuyo, que no tengo pan cocido; que solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una botija: y ahora cogía dos serojas, para entrarme y aderezarlo para mí y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos. Y Elías le dijo: No hayas temor; ve, haz como has dicho: empero hazme á mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La tinaja de la harina no escaseará, ni se disminuirá la botija del aceite, hasta aquel día que Jehová dará lluvia sobre la haz de la tierra. Entonces ella fué, é hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella y su casa, muchos días.
Una viuda de Sarepta, con harina apenas para ella y su hijo, comparte con Elías y descubre que su provisión no se acaba. - 1 Reyes 17:21-24 – Y midióse sobre el niño tres veces, y clamó á Jehová, y dijo: Jehová Dios mío, ruégote que vuelva el alma de este niño á sus entrañas. Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió á sus entrañas, y revivió. Tomando luego Elías al niño, trájolo de la cámara á la casa, y diólo á su madre, y díjole Elías: Mira, tu hijo vive. Entonces la mujer dijo á Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.
Cuando el hijo de la viuda deja de respirar, Elías ora y el niño vive; su madre afirma entonces que la palabra del profeta es verdad. - 2 Reyes 4:8-10 – Y aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer principal, la cual le constriñó á que comiese del pan: y cuando por allí pasaba, veníase á su casa á comer del pan. Y ella dijo á su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón de Dios santo. Yo te ruego que hagas una pequeña cámara de paredes, y pongamos en ella cama, y mesa, y silla, y candelero, para que cuando viniere á nosotros, se recoja en ella.
Una mujer de Sunem nota que Eliseo, sucesor de Elías, pasa por allí y le prepara un pequeño aposento alto, un acto de hospitalidad generosa. - 2 Reyes 4:34-37 – Después subió, y echóse sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y calentóse la carne del joven. Volviéndose luego, paseóse por la casa á una parte y á otra, y después subió, y tendióse sobre él; y el joven estornudó siete veces, y abrió sus ojos. Entonces llamó él á Giezi, y díjole: Llama á esta Sunamita. Y él la llamó. Y entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo. Y así que ella entró, echóse á sus pies, é inclinóse á tierra: después tomó su hijo, y salióse.
Eliseo ora sobre el hijo muerto de la sunamita, que revive, y ella se inclina ante el profeta antes de tomar a su niño en brazos. - Ester 2:7 – Y había criado á Hadassa, que es Esther, hija de su tío, porque no tenía padre ni madre; y era moza de hermosa forma y de buen parecer; y como su padre y su madre murieron, Mardochêo la había tomado por hija suya.
Ester perdió a ambos padres y su primo Mardoqueo la cría como hija suya, una muestra de que a menudo crían parientes y tutores. - Salmos 22:9-10 – Empero tú eres el que me sacó del vientre, el que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre. Sobre ti fuí echado desde la matriz: desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
El salmista recuerda haber estado seguro en los pechos de su madre y remonta su confianza en Dios hasta el comienzo mismo de su vida. - Salmos 27:10 – Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá.
David admite que hasta los lazos humanos más cercanos pueden fallar, y encuentra en Dios un cuidado que no depende de sus padres. - Salmos 71:6 – Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza.
Un salmista anciano mira atrás en su vida y recuerda que Dios lo ha sostenido desde su nacimiento, alabándolo continuamente por ello. - Salmos 113:9 – El hace habitar en familia á la estéril, gozosa en ser madre de hijos. Aleluya.
Se alaba a Dios por levantar a la mujer estéril y darle un hogar con hijos, convirtiendo su tristeza en alegría. - Salmos 127:3-5 – He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.
Los hijos se describen como un regalo y una recompensa del Señor, y una aljaba llena sirve de imagen de la fortaleza de la familia. - Salmos 128:3 – Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.
Una esposa fecunda en el hogar y los hijos alrededor de la mesa se presentan como señales de bendición para quien honra a Dios. - Salmos 131:2 – En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre: como un niño destetado está mi alma.
El salmista compara su alma sosegada con un niño destetado en brazos de su madre, imagen de confianza sin exigencias ansiosas. - Proverbios 1:8 – Oye, hijo mío, la doctrina de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre:
Un padre que habla a su hijo le dice que escuche su instrucción y que no desprecie la enseñanza de su madre. - Proverbios 6:20-22 – Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre: Atalos siempre en tu corazón, enlázalos á tu cuello. Te guiarán cuando anduvieres; cuando durmieres te guardarán; hablarán contigo cuando despertares.
A los jóvenes se les dice que guarden cerca los mandatos de sus padres, con la promesa de que esa guía los conducirá y los cuidará. - Proverbios 10:1 – Las sentencias de Salomón. EL hijo sabio alegra al padre; y el hijo necio es tristeza de su madre.
El libro de Proverbios señala que el hijo sabio alegra al padre, mientras que el necio es tristeza para su madre.
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