Saca un versículo al azar sobre la tristeza, el llanto y el consuelo, con una breve nota que explica el contexto de cada pasaje.
La Biblia da espacio al dolor
Gran parte de los Salmos son lamentos. David empapa su lecho de lágrimas, un exiliado se sienta junto a los ríos de Babilonia, y un salmo entero, el 88, termina sin consuelo visible. La Escritura permite llorar sin apresurarse a explicar el dolor.
Un Dios que se acerca
Frente a la tristeza, los textos repiten una imagen: Dios cerca. Está junto a los quebrantados, guarda las lágrimas en un odre, venda heridas y consuela como una madre. La esperanza que ofrecen no niega la pena; promete que no será la última palabra.
- Se puede hablar con el propio ánimo, como hace el salmista.
- El duelo es colectivo además de personal.
- La alegría futura se describe con imágenes de cosecha y de baile.
Acompañar la tristeza
Si estás atravesando una pérdida, no hace falta leerlo todo de una vez. Un solo versículo, leído despacio y repetido en voz alta, puede servir de oración cuando faltan las palabras, y la nota de contexto recuerda que otros han pasado por lo mismo.
Fíjate también en los verbos: esperar, clamar, sembrar, recordar. La Biblia no pide fingir fortaleza; describe a personas que siguen hablando con Dios mientras lloran, y esa constancia es en sí misma una forma de esperanza.
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Versículos de esta colección
- Salmos 6:6 – Heme consumido á fuerza de gemir: todas las noches inundo mi lecho, riego mi estrado con mis lágrimas.
David dice que está agotado de gemir y empapa su lecho con lágrimas, un retrato vivo del dolor volcado en la oración. - Salmos 30:5 – Porque un momento será su furor; mas en su voluntad está la vida: por la tarde durará el lloro, y á la mañana vendrá la alegría.
Un salmo de gratitud afirma que el enojo de Dios dura un momento y su favor toda la vida; tras la noche de llanto llega la alegría. - Salmos 30:11 – Has tornado mi endecha en baile; desataste mi saco, y ceñísteme de alegría.
David mira atrás y recuerda que Dios cambió su lamento en baile, quitándole el luto para vestirlo de alegría. - Salmos 31:9-10 – Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas. Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: hase enflaquecido mi fuerza á causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
David habla de ojos gastados por el pesar y de una vida consumida en tristeza, y pide misericordia exhausto en cuerpo y ánimo. - Salmos 34:18 – Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.
David escribe que el Señor está cerca de los quebrantados y salva a los abatidos de espíritu, poniendo a Dios junto a quien sufre. - Salmos 38:6 – Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día.
David se siente encorvado y anda enlutado todo el día, en un salmo que une culpa, enfermedad y tristeza. - Salmos 42:3 – Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
El autor cuenta que sus lágrimas han sido su pan de día y de noche mientras otros preguntan dónde está su Dios: dolor y aislamiento. - Salmos 42:5 – ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar por las saludes de su presencia.
El salmista pregunta a su alma abatida por qué se inquieta y le ordena esperar en Dios, hablándose a sí mismo en plena desesperanza. - Salmos 42:11 – ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
Regresa el estribillo: el autor vuelve a hablar a su alma turbada y a decirle que espere en Dios, pues la tristeza suele volver. - Salmos 43:5 – ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
El salmo termina con la misma pregunta y la misma respuesta, repetidas para un corazón que necesita oírlas dos veces. - Salmos 56:8 – Mis huídas has tú contado: pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu libro?
David dice que Dios lleva la cuenta de sus huidas y guarda sus lágrimas en un odre, señal de que ningún dolor pasa inadvertido. - Salmos 69:1-3 – Al Músico principal: sobre Sosannim: Salmo de David. SÁLVAME, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: he venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.
David se ve hundido en aguas profundas, cansado de clamar y con los ojos desfallecidos mientras espera la ayuda de Dios. - Salmos 77:2-3 – Al Señor busqué en el día de mi angustia: mi mal corría de noche, y no cesaba: mi alma rehusaba consuelo. Acordábame de Dios, y gritaba: quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Selah.)
Asaf extiende su mano a Dios de noche sin hallar consuelo, y recordar a Dios le hace gemir: orar a veces pesa. - Salmos 88:3 – Porque mi alma está harta de males, y mi vida cercana al sepulcro.
Un salmo de oscuridad sin alivio dice que el alma del autor está llena de males y no hay final feliz; el lamento tiene su lugar. - Salmos 102:1-4 – Oración del pobre, cuando estuviere angustiado, y delante de Jehová derramare su lamento. JEHOVÁ, oye mi oración, y venga mi clamor á ti. No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia inclina á mí tu oído; el día que te invocare, apresúrate á responderme. Porque mis días se han consumido como humo; y mis huesos cual tizón están quemados. Mi corazón fué herido, y secóse como la hierba; por lo cual me olvidé de comer mi pan.
Un afligido pide a Dios que oiga su clamor y describe días que se esfuman como humo y un corazón marchito que olvida comer. - Salmos 116:3-4 – Rodeáronme los dolores de la muerte, me encontraron las angustias del sepulcro: angustia y dolor había yo hallado. Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Libra ahora, oh Jehová, mi alma.
El autor sintió los lazos de la muerte y la angustia que lo cercaban, y entonces invocó el nombre del Señor y pidió ser librado. - Salmos 116:8 – Pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, y mis pies de desbarrar.
El autor agradece a Dios por librar su alma de la muerte, sus ojos de las lágrimas y sus pies de la caída. - Salmos 119:28 – Deshácese mi alma de ansiedad: corrobórame según tu palabra.
El salmista dice que su alma se deshace de tristeza y pide ser fortalecido con la palabra de Dios, que ve como fuente de apoyo. - Salmos 126:5-6 – Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
Quienes siembran con lágrimas cosecharán con regocijo: promesa para los desterrados de que el sufrimiento no tendrá la última palabra. - Salmos 137:1 – Junto á los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión.
Los desterrados en Babilonia se sientan junto a los ríos y lloran al recordar Sión, un duelo colectivo por la pérdida de su tierra y su templo. - Salmos 143:3-4 – Porque ha perseguido el enemigo mi alma; ha postrado en tierra mi vida; hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos. Y mi espíritu se angustió dentro de mí; pasmóse mi corazón.
David dice que el enemigo lo ha aplastado y su espíritu desfallece dentro de él, y ora desde un punto de casi total agotamiento. - Salmos 147:3 – El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.
El salmo afirma que Dios sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas, con la imagen de un médico atento al dolor emocional. - Salmos 25:16-17 – Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido. Las angustias de mi corazón se han aumentado: sácame de mis congojas.
David pide a Dios que se vuelva hacia él, pues está solo y afligido y las angustias de su corazón se han multiplicado. - Salmos 40:1-2 – Al Músico principal: Salmo de David. RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor. E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
David esperó con paciencia, y Dios lo sacó de un pozo de lodo y puso sus pies sobre una peña: imagen de rescate. - Salmos 10:17 – El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: tú dispones su corazón, y haces atento tu oído;
El salmista dice que Dios oye el deseo de los humildes y fortalecerá su corazón, dando seguridad a los necesitados. - Isaías 25:8 – Destruirá á la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros: y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehová lo ha dicho.
Isaías anuncia un día en que Dios destruirá la muerte para siempre y enjugará las lágrimas de todo rostro, promesa que Apocalipsis retoma. - Isaías 35:10 – Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán á Sión con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas: y retendrán el gozo y alegría, y huirá la tristeza y el gemido.
Isaías describe a los redimidos volviendo con cánticos, donde la tristeza y el gemido huirán y la alegría los coronará. - Isaías 53:3 – Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fué menospreciado, y no lo estimamos.
El siervo de Isaías es despreciado y desechado, varón de dolores y conocedor del sufrimiento, algo que los cristianos relacionan con Jesús. - Isaías 61:1-3 – El espíritu del Señor Jehová es sobre mí, porque me ungió Jehová; hame enviado á predicar buenas nuevas á los abatidos, á vendar á los quebrantados de corazón, á publicar libertad á los cautivos, y á los presos abertura de la cárcel; A promulgar año de la buena voluntad de Jehová, y día de venganza del Dios nuestro; á consolar á todos los enlutados; A ordenar á Sión á los enlutados, para darles gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar del luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.
Isaías anuncia buenas nuevas a los pobres y consuelo a los que lloran, con la promesa de belleza en lugar de ceniza y alegría en lugar de luto. - Isaías 49:13 – Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes: porque Jehová ha consolado su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia.
Isaías dice que el Señor ha consolado a su pueblo y se compadece de los afligidos, e invita incluso a la creación a regocijarse. - Isaías 60:20 – No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna: porque te será Jehová por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados.
Isaías afirma que se acabarán los días de luto del pueblo de Dios, en una visión donde el Señor es su luz eterna. - Isaías 66:13 – Como aquel á quien consuela su madre, así os consolaré yo á vosotros, y en Jerusalem tomaréis consuelo.
Dios dice que consolará a su pueblo como una madre consuela a su hijo, con una tierna imagen familiar de consuelo. - Isaías 40:1 – Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.
Isaías 40 abre una nueva sección del libro con Dios ordenando a mensajeros anónimos que consuelen a su pueblo, probablemente en el exilio. - Isaías 38:3 – Y dijo: Oh Jehová, ruégote te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezechîas con gran lloro.
El rey Ezequías, a quien anuncian su muerte, llora amargamente y recuerda a Dios su fiel caminar, y se le conceden más años. - Jeremías 8:18 – A causa de mi fuerte dolor mi corazón desfallece en mí.
Jeremías dice que, al intentar consolarse de su dolor, su corazón desfallece, afligido por la situación de su pueblo. - Jeremías 9:1 – ¡OH si mi cabeza se tornase aguas, y mis ojos fuentes de aguas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo!
Jeremías desea que su cabeza fuera agua y sus ojos fuente de lágrimas para llorar día y noche por su pueblo. - Jeremías 31:13 – Entonces la virgen se holgará en la danza, los mozos y los viejos juntamente; y su lloro tornaré en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor.
Dios promete por medio de Jeremías cambiar el luto en alegría y dar consuelo por el dolor, hablando a un pueblo desterrado. - Jeremías 31:25 – Porque habré embriagado el alma cansada, y henchido toda alma entristecida.
Dios dice que saciará al cansado y recreará a todo el que languidece, una promesa para quienes están agotados de espíritu. - Lamentaciones 3:31-33 – Porque el Señor no desechará para siempre: Antes si afligiere, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias. Porque no aflige ni congoja de su corazón á los hijos de los hombres.
El poeta afirma que el Señor no desecha para siempre, y que aunque aflija, no se complace en afligir a las personas. - Lamentaciones 1:16 – Por esta causa yo lloro; mis ojos, mis ojos fluyen aguas; porque se alejó de mí consolador que dé reposo á mi alma: mis hijos son destruídos, porque el enemigo prevaleció.
La ciudad personificada llora con los ojos desbordados porque no hay quien la consuele, imagen de Jerusalén tras su caída.
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