Sortea un versículo sobre la tentación y descubre cómo la Biblia habla de vigilancia, de salidas y de victoria.
Lo que dice la Biblia sobre la tentación
La Escritura trata la tentación como parte normal de la vida humana, no como señal de lejanía de Dios. Jesús mismo fue tentado en el desierto y respondió citando la Palabra. Los relatos bíblicos muestran que el deseo casi nunca llega de golpe: David se detiene en una azotea, el joven de Proverbios pasa cerca de la esquina equivocada, Acán primero mira y luego toma.
Cómo leer estos versículos
Algunos pasajes son advertencias, como los de Proverbios; otros son ejemplos de caída, como Sansón y Salomón; y otros muestran resistencia, como José y Daniel. Fíjate en lo que hicieron antes del momento crítico:
- Guardaron la Palabra en el corazón.
- Se alejaron de las situaciones peligrosas.
- No caminaron solos.
Los versículos de esta página van desde el Génesis hasta los profetas, así que verás tanto historias como consejos breves. Algunas notas explican quién habla y a quién, porque el contexto cambia el sentido: no es lo mismo una advertencia paterna que una confesión personal. Leer con calma, sin prisa y sin buscar una respuesta mágica, suele ayudar más que acumular muchos pasajes.
Una práctica sencilla
Sortea un versículo, lee su nota y pregúntate qué paso concreto podrías dar hoy para no acercarte a lo que te hace tropezar. Después sortea otro.
Si además buscas aliento, visita versículos de fortaleza o versículos de sabiduría.
Versículos de esta colección
- Génesis 3:3-6 – Mas del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, porque no muráis. Entonces la serpiente dijo á la mujer: No moriréis; Mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal. Y vió la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable á los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dió también á su marido, el cual comió así como ella.
La serpiente cuestiona lo que Dios había dicho sobre el árbol, y Eva y Adán comen del fruto prohibido: el primer fracaso humano en el huerto. - Génesis 4:7 – Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? y si no hicieres bien, el pecado está á la puerta: con todo esto, á ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
Antes de que Caín ataque a su hermano Abel, Dios le advierte que el pecado acecha a la puerta como una fiera, pero que puede dominarlo. - Génesis 39:9 – No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino á ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?
José rechaza a la esposa de su amo porque ceder sería traicionar la confianza de quien le dio todo, y pecar contra Dios. - Éxodo 20:17 – No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
El décimo mandamiento trata del deseo mismo: prohíbe codiciar la casa, la esposa, los siervos o los bienes del prójimo, donde suele nacer el mal. - Éxodo 23:2 – No seguirás á los muchos para mal hacer; ni responderás en litigio inclinándote á los más para hacer agravios;
La ley de Israel advierte contra sumarse a la multitud para hacer el mal o torcer un testimonio en juicio solo porque la mayoría se inclina así. - Números 15:39 – Y serviros ha de pezuelo, para que cuando lo viereis, os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales fornicáis:
Dios manda a Israel poner borlas en sus vestidos para que, al verlas, recuerden sus mandamientos y no persigan lo que codician los ojos y el corazón. - Deuteronomio 6:16 – No tentaréis á Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Massa.
Moisés recuerda a Israel que no pongan a prueba a Dios como lo hicieron en Masah, el lugar donde discutieron por falta de agua. - Deuteronomio 8:2 – Y acordarte has de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, por probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, si habías de guardar ó no sus mandamientos.
Moisés evoca los cuarenta años en el desierto, cuando Dios humilló a Israel para revelar lo que había en su corazón y si obedecería. - Josué 7:21 – Que vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un changote de oro de peso de cincuenta siclos; lo cual codicié, y tomé: y he aquí que está escondido debajo de tierra en el medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello.
Acán confiesa a Josué que en Jericó vio un manto hermoso, plata y oro, los codició, los tomó y los escondió en su tienda. - Jueces 16:15-17 – Y ella le dijo: ¿Cómo dices, Yo te amo, pues que tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y no me has aún descubierto en qué está tu gran fuerza. Y aconteció que, apretándole ella cada día con sus palabras é importunándole, su alma fué reducida á mortal angustia. Descubrióle pues todo su corazón, y díjole: Nunca á mi cabeza llegó navaja; porque soy Nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y seré debilitado, y como todos los hombres.
Dalila presiona a Sansón día tras día para que revele el secreto de su fuerza, hasta que cede y le cuenta todo, lo que lleva a su captura. - 1 Samuel 24:6 – Después de lo cual el corazón de David le golpeaba, porque había cortado la orilla del manto de Saúl.
David tiene a Saúl a su merced en una cueva, pero no toca al ungido de Dios y hasta se arrepiente de haber cortado un pedazo de su manto. - 2 Samuel 11:2 – Y acaeció que levantándose David de su cama á la hora de la tarde, paseábase por el terrado de la casa real, cuando vió desde el terrado una mujer que se estaba lavando, la cual era muy hermosa.
Mientras el ejército está en guerra, David pasea por la azotea del palacio y ve a Betsabé bañándose; así empieza una larga cadena de males. - 1 Reyes 11:4 – Y ya que Salomón era viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos; y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.
El cronista cuenta que en la vejez de Salomón sus muchas esposas extranjeras fueron inclinando su corazón hacia otros dioses, y dejó de serle fiel por completo. - Job 2:9-10 – Díjole entonces su mujer: ¿Aun retienes tú tu simplicidad? Bendice á Dios, y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. También recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.
Tras perder a sus hijos y su salud, la esposa de Job le dice que maldiga a Dios y muera; él responde que también hay que aceptar lo malo. - Job 31:1 – Hice pacto con mis ojos: ¿cómo pues había yo de pensar en virgen?
Defendiendo su integridad, Job dice que hizo un pacto con sus ojos para no mirar con codicia a una joven. - Salmos 1:1 – Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
El libro de los Salmos abre describiendo al hombre dichoso: el que no anda con los impíos, no se detiene con los pecadores ni se sienta con los burladores. - Salmos 19:12-13 – Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos. Detén asimismo á tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí: entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.
David pide ser limpiado de faltas ocultas y que Dios lo detenga ante los pecados de soberbia, para que no lleguen a dominarlo. - Salmos 26:2 – Pruébame, oh Jehová, y sondéame: examina mis riñones y mi corazón.
David invita a Dios a examinarlo, probar sus intenciones y escudriñar su corazón, seguro de que ha procurado caminar con fidelidad. - Salmos 51:10 – Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Después de que el profeta Natán lo confronta por Betsabé y Urías, David ruega a Dios un corazón limpio y un espíritu recto y renovado. - Salmos 73:2-3 – Mas yo, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.
Asaf confiesa que casi resbalaron sus pies porque envidiaba a los arrogantes que parecían prosperar a pesar de su maldad. - Salmos 101:3 – No pondré delante de mis ojos cosa injusta: aborrezco la obra de los que se desvían: ninguno de ellos se allegará á mí.
En su promesa sobre cómo gobernará, David se compromete a no poner ante sus ojos nada vil y a aborrecer la conducta de los desleales. - Salmos 119:9 – Beth ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
El salmista pregunta cómo puede un joven mantener limpio su camino, y responde que guardando la palabra de Dios. - Salmos 119:11 – En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.
El salmista dice que ha guardado la palabra de Dios en su corazón para no pecar contra él. - Salmos 119:37 – Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino.
El escritor ruega a Dios que aparte sus ojos de lo vano y le dé vida en los caminos del Señor. - Salmos 139:23-24 – Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos: Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.
David cierra un salmo sobre el conocimiento total de Dios pidiéndole que examine su corazón, descubra sus pensamientos inquietos y lo guíe por el camino eterno. - Salmos 141:3-4 – Pon, oh Jehová, guarda á mi boca: guarda la puerta de mis labios. No dejes se incline mi corazón á cosa mala, á hacer obras impías con los que obran iniquidad, y no coma yo de sus deleites.
David pide a Dios que ponga una guarda en su boca y no deje que su corazón se incline al mal ni participe en los banquetes de los malvados. - Proverbios 1:10 – Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas.
Un padre aconseja a su hijo que, si los pecadores quieren seducirlo, no consienta, justo antes de que una banda lo invite a robar. - Proverbios 4:14-15 – No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. Desampárala, no pases por ella; apártate de ella, pasa.
El maestro dice que no se entre en la senda de los impíos: hay que evitarla, apartarse de ella y seguir de largo. - Proverbios 4:23 – Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; porque de él mana la vida.
Entre las lecciones de un padre a su hijo, esta pide cuidar el corazón por encima de todo, pues de él depende el rumbo de la vida. - Proverbios 5:8 – Aleja de ella tu camino, y no te acerques á la puerta de su casa;
En una larga advertencia contra el adulterio, el padre pide al hijo alejarse de la mujer extraña y ni siquiera acercarse a la puerta de su casa. - Proverbios 6:27-28 – ¿Tomará el hombre fuego en su seno, sin que sus vestidos se quemen? ¿Andará el hombre sobre las brasas, sin que sus pies se abrasen?
Con las imágenes del fuego en el regazo y las brasas bajo los pies, el maestro muestra que nadie juega con el adulterio sin quemarse. - Proverbios 7:6-8 – Porque mirando yo por la ventana de mi casa, por mi celosía, Vi entre los simples, consideré entre los jóvenes, un mancebo falto de entendimiento, El cual pasaba por la calle, junto á la esquina de aquella, é iba camino de su casa,
El autor describe a un joven ingenuo que pasa cerca de la esquina donde vive una adúltera; la tentación suele empezar con un simple paseo. - Proverbios 14:12 – Hay camino que al hombre parece derecho; empero su fin son caminos de muerte.
El proverbio advierte que un camino puede parecerle recto a alguien y terminar en muerte, de modo que las impresiones no bastan como guía. - Proverbios 16:32 – Mejor es el que tarde se aira que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
Se llama mejor que un guerrero o un conquistador de ciudades a quien tarda en enojarse y sabe dominar su propio carácter. - Proverbios 25:28 – Como ciudad derribada y sin muro, es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.
Quien no domina su espíritu se compara con una ciudad sin muros, abierta a cualquier atacante. - Proverbios 27:12 – El avisado ve el mal, y escóndese; mas los simples pasan, y llevan el daño.
El prudente ve el peligro y se esconde, mientras que los ingenuos siguen de frente y pagan las consecuencias. - Eclesiastés 4:12 – Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.
El Predicador observa que uno solo puede ser vencido, pero dos resisten juntos, y que una cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente. - Isaías 30:21 – Entonces tus oídos oirán á tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis á la mano derecha, ni tampoco torzáis á la mano izquierda.
Isaías promete al pueblo de Dios que, si empieza a desviarse, oirá una voz detrás de sí que le señala el camino correcto. - Jeremías 17:9 – Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Jeremías afirma que el corazón humano es más engañoso que todo y no tiene cura por sí solo, razón para no fiarse ciegamente de los impulsos. - Daniel 1:8 – Y Daniel propuso en su corazón de no contaminarse en la ración de la comida del rey, ni en el vino de su beber: pidió por tanto al príncipe de los eunucos de no contaminarse.
Joven cautivo en Babilonia, Daniel decide no contaminarse con la comida del rey y pide al jefe de los eunucos otra dieta.
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