Saca un versículo al azar sobre la duda y las preguntas honestas, y descubre cómo respondió Jesús a quienes no lograban creer del todo.
La duda en la Biblia
Quien duda no está fuera de las páginas de la Escritura. Tomás pidió pruebas, Zacarías preguntó cómo podía ser, Natanael se mostró escéptico y Juan el Bautista, desde la cárcel, envió a preguntar si Jesús era realmente el esperado. Ninguno fue echado de la historia.
Cómo responde Jesús
Lo notable es el tono. Ante el padre que dice «creo; ayuda mi incredulidad», Jesús sana a su hijo. Ante Tomás, se deja tocar. Ante Pedro hundiéndose, extiende la mano primero y pregunta después. Hay reproches, pero casi siempre llegan junto con paciencia y con una invitación a ver más.
- Preguntar con sinceridad no es lo mismo que rechazar.
- La fe puede pedirse, como hicieron los apóstoles.
- La duda y la adoración a veces conviven, como en aquel monte de Galilea.
Qué aprender de ellos
Los relatos muestran que la fe no es ausencia de preguntas, sino la decisión de seguir acercándose a Jesús con ellas. Leer estos pasajes con calma puede ayudarte a reconocer tus propias dudas sin vergüenza y a buscar respuestas con honestidad.
Observa además que las respuestas rara vez son discursos largos. Jesús invita a mirar, a tocar, a venir y ver; la confianza crece con el contacto, no solo con los argumentos.
Para seguir leyendo
Si tus preguntas vienen acompañadas de inquietud, prueba con versículos de fe o con versículos de esperanza.
Versículos de esta colección
- Marcos 9:24 – Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad.
Un padre cuyo hijo sufre convulsiones le dice a Jesús que cree pero necesita ayuda con su incredulidad, y Jesús sana al muchacho. - Marcos 9:23 – Y Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo es posible.
Jesús responde al mismo padre angustiado que todo es posible para el que cree, lo que provoca una réplica sincera. - Juan 20:24 – Empero Tomás, uno de los doce, que se dice el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.
Tomás no estaba presente cuando Jesús resucitado se apareció por primera vez, así que solo oyó la noticia de labios de otros. - Juan 20:25 – Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
Tomás declara que no creerá si no toca las heridas de Jesús, una condición muy física y muy humana. - Juan 20:27 – Luego dice á Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel.
Una semana después Jesús aparece de nuevo e invita a Tomás a tocar sus manos y su costado, atendiendo su duda sin reprenderlo. - Juan 20:28 – Entonces Tomás respondió, y díjole: ¡Señor mío, y Dios mío!
Tomás responde con la confesión más fuerte del evangelio de Juan, llamando a Jesús Señor y Dios tras haberse negado a creer. - Juan 20:29 – Dícele Jesús: Porque me has visto, Tomás, creiste: bienaventurados los que no vieron y creyeron.
Jesús bendice a las generaciones futuras que creerán sin haberlo visto, una promesa que alcanza a lectores que nunca lo conocieron. - Juan 20:31 – Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
Juan explica por qué escribió su evangelio: para que el lector crea y halle vida, lo que presenta la fe como respuesta a un testimonio. - Mateo 14:28 – Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo vaya á ti sobre las aguas.
Pedro pide caminar sobre el agua hacia Jesús, un atrevimiento que muestra su fe antes de que el viento y las olas lo intimiden. - Mateo 14:30-31 – Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame. Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?
Pedro mira el viento, comienza a hundirse y grita; Jesús lo toma de inmediato y le pregunta por qué dudó, sin rechazarlo. - Mateo 28:17 – Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban.
En el último encuentro, en un monte de Galilea, unos adoraron a Jesús y otros dudaron, y aun así él los envió a todos. - Mateo 11:2-3 – Y oyendo Juan en la prisión los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, Diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro?
Juan el Bautista, ya en la cárcel, envía mensajeros a preguntar si Jesús es el que había de venir; hasta un profeta valiente pudo preguntarse. - Mateo 11:4-6 – Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber á Juan las cosas que oís y veis: Los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos son limpiados, y los sordos oyen; los muertos son resucitados, y á los pobres es anunciado el evangelio. Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí.
Jesús contesta a Juan señalando sanidades y buenas nuevas para los pobres, y añade una bendición para quien no tropiece por causa de él. - Mateo 16:8 – Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tomasteis pan?
Jesús pregunta a sus discípulos por qué se preocupan de no tener pan, recordándoles los panes que ya había multiplicado. - Mateo 17:19-20 – Entonces, llegándose los discípulos á Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no lo pudimos echar fuera? Y Jesús les dijo: Por vuestra incredulidad; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis á este monte: Pásate de aquí allá: y se pasará: y nada os será imposible.
Los discípulos preguntan por qué no pudieron sanar a un muchacho, y Jesús responde que una fe como un grano de mostaza mueve montañas. - Mateo 21:21 – Y respondiendo Jesús les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera: mas si á este monte dijereis: Quítate y échate en la mar, será hecho.
Jesús enseña que la fe sin dudar logra cosas asombrosas, como secar una higuera, e invita a orar con confianza. - Mateo 6:30 – Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe?
En el Sermón del Monte, Jesús dice a oyentes ansiosos que Dios viste la hierba del campo y cuidará aún más de ellos. - Mateo 8:26 – Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.
En plena tormenta en el lago, los discípulos asustados despiertan a Jesús, quien pregunta por qué temen antes de calmar viento y mar. - Mateo 13:58 – Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.
En su propio pueblo, Jesús hizo pocos milagros por la incredulidad de la gente, un recordatorio serio de lo que la falta de fe puede impedir. - Marcos 4:40 – Y á ellos dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
Tras calmar la tempestad, Jesús pregunta a sus discípulos por qué tienen tanto miedo y si todavía no tienen fe. - Marcos 6:5-6 – Y no pudo hacer allí alguna maravilla; solamente sanó unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos. Y rodeaba las aldeas de alrededor, enseñando.
En Nazaret, Jesús solo pudo sanar a unos pocos enfermos y se asombró de la incredulidad de quienes lo conocían desde niño. - Marcos 16:14 – Finalmente se apareció á los once mismos, estando sentados á la mesa, y censuróles su incredulidad y dureza de corazón, que no hubiesen creído á los que le habían visto resucitado.
Jesús resucitado reprende a los once por su incredulidad y dureza de corazón, pues no habían creído a quienes lo vieron vivo. - Marcos 16:11 – Y ellos como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron.
María Magdalena anuncia que Jesús vive, pero los discípulos no le creen: un ejemplo temprano de cuán lenta puede ser la fe. - Lucas 1:18 – Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en días.
Zacarías, un sacerdote anciano, pregunta al ángel Gabriel cómo puede estar seguro de que su esposa dará a luz, dada la edad de ambos. - Lucas 1:20 – Y he aquí estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste á mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo.
Por dudar del mensaje de Gabriel, Zacarías queda mudo hasta el nacimiento de Juan, una consecuencia que el relato presenta como temporal. - Lucas 1:34 – Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón.
María, aún soltera, pregunta a Gabriel cómo concebirá, y recibe una explicación en lugar de un reproche. - Lucas 1:45 – Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor.
Elisabet bendice a María por haber creído que Dios cumpliría su palabra, en contraste con la duda que expresó Zacarías. - Lucas 17:5 – Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
Los apóstoles piden a Jesús que les aumente la fe, señal de que incluso sus seguidores más cercanos la veían como algo que se pide. - Lucas 22:32 – Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte: y tú, una vez vuelto, confirma á tus hermanos.
Antes de la negación de Pedro, Jesús le dice que ha orado para que su fe no falte y que luego fortalezca a sus hermanos. - Lucas 24:11 – Mas á ellos les parecían como locura las palabras de ellas, y no las creyeron.
Los apóstoles toman por locura el relato de las mujeres sobre la tumba vacía y no les creen, aunque era verdad. - Lucas 24:25 – Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
En el camino a Emaús, Jesús llama tardos de corazón a dos viajeros y, con paciencia, les explica las Escrituras. - Lucas 24:38-39 – Mas él les dice: ¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos á vuestros corazones? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.
Los discípulos asustados creen ver un espíritu; Jesús pregunta por qué se turban y los invita a tocarlo y comprobar. - Lucas 24:41 – Y no creyéndolo aún ellos de gozo, y maravillados, díjoles: ¿Tenéis aquí algo de comer?
Ante el Jesús resucitado, la alegría de los discípulos se mezcla con la incredulidad, y él pide algo de comer para demostrar que es real. - Lucas 8:25 – Y les dijo: ¿Qué es de vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, diciendo los unos á los otros: ¿Quién es éste, que aun á los vientos y al agua manda, y le obedecen?
Tras calmar la tormenta, Jesús pregunta dónde estaba la fe de sus discípulos, y ellos se preguntan quién es este a quien obedece el viento. - Lucas 12:28 – Y si así viste Dios á la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más á vosotros, hombres de poca fe?
Jesús dice que si Dios viste así la hierba del campo, cuidará mucho más de sus seguidores, de modo que la inquietud sobra. - Juan 1:46 – Y díjole Natanael: ¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Dícele Felipe: Ven y ve.
Natanael duda de que algo bueno salga de Nazaret, pero Felipe solo lo invita a venir y verlo por sí mismo. - Juan 1:50 – Respondió Jesús y díjole: ¿Porque te dije, te vi debajo de la higuera, crees? cosas mayores que éstas verás.
Natanael se sorprende de que Jesús lo conociera, y Jesús le anuncia que verá cosas mayores que esa. - Juan 3:4 – Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer?
Nicodemo pregunta cómo puede nacer de nuevo un anciano, una pregunta sincera que abre una de las conversaciones más conocidas de la Biblia. - Juan 4:48 – Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis.
Jesús señala que algunos no creen sin ver señales, comentario dirigido a un oficial real que, aun así, confía en su palabra y ve sano a su hijo. - Juan 6:60 – Y muchos de sus discípulos oyéndo lo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oir?
A muchos discípulos les resulta difícil aceptar la enseñanza de Jesús sobre el pan de vida, y algunos dejan de seguirlo por ello.
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